SILENCIO – X Chema Rupérez Díez

 SILENCIO 

….esta cuesta…. esta cuesta es dura, muy dura, calor…mucho calor…este sábado 6 de octubre no perdona… Lo cierto es que para esto he entrenado durante el verano… pero me resulta dura. Más de lo que imaginaba…otra piedra…otra… mis piernas, mis pies… esquivan piedras y pisan otras… a veces elijo yo … otras eligen ellos… y muchas otras ocasiones …. mi cansancio. 

Pero me pesa esta cuesta más de lo que esperaba y no se por qué… Silencio… vuelvo a pensar donde poner el …. 

Eso es!!!, acabo de escucharlo. Se quien es el dueño de este camino, de esta cuesta, de estas piedras!…es demoledor, es implacable, es ensordecedor: es ….el Silencio!. 

El Silencio que guarda el camino a Otín y a Bagüeste. Es el guardián de la soledad. Lo vacía y lo llena todo. Es todo lo que oigo y escucho. Ni mi respiración acaba con él. Estoy entrando en su reino y hará todo lo posible porque no me quede aquí. Hace y deshace a su antojo. El ganó la batalla hace muchos años y no permitirá que nos quedemos… nos atrapa.. nos echa…nos cierra el camino .. nos abre la puerta de salida.. le molestamos. Nos dejará claro su poder….. 

…Y así, kilómetro tras kilómetro, pasos, traspiés, rocas… caigo en la cuenta de que yo soy un intruso aquí, en su reino. 

El Silencio nos empujará a salir igual que lo llenó todo cuando hace ya demasiados años vió como las gentes de estas tierras salían de entre sus piedras y marchaban y… no volvían. Y no volvieron… porque no cabían ya, no tenían lugar para ellos…. el Silencio se había adueñado de todo, y se había encargado de acallar el rugir del dolor que rasgaba el aire de paredes y tejados al caer. … Aquellas gentes que llenaban su bolsas, con casi ninguna pertenencia pero si con casi tanto dolor como esperanza …., y sabiendo que el Silencio ocuparía sus hogares, sus casas, sus lápidas… “Allá se pudra el Silencio con el dolor, el frío y la miseria que dejamos”!!! 

Yo también me marcho, el Silencio ahora.. me empuja a salir de aquí…., si si, ya ha caído en la cuenta de que no es mi hogar, de que no lo ansío, de que solo quiero salir, de que debo seguir corriendo…ahora huyendo, al igual que aquellos que hace años también salieron por estos senderos, sin mirar atrás, sin nada que les hiciera volver la mirada… querían otra vida en la que no tuvieran que temer al Silencio,… querían otra vida… otra vida que un día de carrera me trajera entre estas piedras, por estos senderos y barrancos a comprobar que en efecto, el Silencio se había adueñado del pasado y de la miseria,…. al igual que había hecho en tantos otros lugares y parajes como éstos, de los que mi sangre y mis antepasados también salieron por senderos, caminos y evitando piedras… aunque teniendo que pisar otras. 

Chema Rupérez Díez